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Pie diabético: cuidados diarios y prevención

14 de febrero de 2026 5 min de lectura

La diabetes puede reducir la sensibilidad y la circulación en los pies. Eso significa que una pequeña herida puede pasar desapercibida y complicarse. La prevención, aquí, es el mejor tratamiento.

Revisa tus pies cada día

  • Mira las plantas y entre los dedos con ayuda de un espejo.
  • Busca rojeces, ampollas, grietas, cambios de color o heridas.
  • Comprueba si notas calor, hormigueo o pérdida de sensibilidad.
  • Ante cualquier herida que no cierre en pocos días, consulta sin esperar.

Higiene e hidratación

  • Lava los pies con agua templada (comprueba la temperatura con la mano o el codo) y sécalos bien, sobre todo entre los dedos.
  • Hidrata a diario la planta y el talón, evitando los espacios interdigitales.
  • Corta las uñas rectas y lima los bordes; nunca uses cuchillas ni callicidas.

Calzado y calcetines

  • Elige calzado ancho de puntera, sin costuras interiores y con buena sujeción.
  • Revisa el interior del zapato con la mano antes de ponértelo.
  • Estrena el calzado poco a poco y nunca camines descalzo.
  • Usa calcetines sin costuras y transpirables, cambiándolos a diario.

Cada cuánto acudir al podólogo

La revisión podológica periódica permite detectar a tiempo durezas, deformidades o pérdida de sensibilidad antes de que se conviertan en una úlcera. En consulta valoramos el riesgo de cada paciente y establecemos una pauta de seguimiento personalizada. Si el desplazamiento es complicado, también hacemos estas revisiones a domicilio.

Un pie diabético revisado con regularidad es un pie mucho más seguro. Reserva tu revisión y te acompañamos en el seguimiento.